enero 23, 2009

Posiciones sexuales (Parte 2)



La Cuchara

Esta es una postura de penetración por detrás, en la que el hombre se arrima a la espalda de la mujer. Esta postura está señalada como una de las más cómodas y cariñosas. Así descubriremos que el contacto del cuerpo de él rodeando a ella estimula las sensaciones de seguridad e intimismo. Para facilitar la penetración, ella sólo tiene que levantar ligeramente su rodilla y de esta forma también podrá prolongar durante cierto tiempo la cópula. Él puede estimular los pechos y el clítoris de su pareja, introduciendo su brazo, también podrá besarla y acariciarla por la espalda y el cuello con facilidad.

El Caballo de Héctor

Esta es una postura de penetración profunda. La mujer se sitúa encima de su pareja, dejando sus rodillas a ambos lados del pecho de su compañero. Empezará situándose erguida, para pasar a recostarse hacia atrás. Él hombre puede controlar el apoyo de la mujer levantando las rodillas para que sean utilizadas por ella como respaldo. Al tener las manos libres, ella puede estimularse el clítoris con las manos.

Carretilla

Esta postura es recomendable para todas aquellas mujeres que les excita pensar que son vulnerables, al ser penetradas desde atrás. El hombre se sentirá altamente excitado, al ver las nalgas femeninas y poder acceder a ellas desde su posición con gran facilidad. Esta postura requiere cierta flexibilidad, pero pese a lo que pueda parecer, no es demasiado difícil. Para la mujer, es recomendable que descanse todo el peso del cuerpo sobre los antebrazos y codos, colocándolos sobre una silla. El hombre la levanta del suelo por las piernas y la sostiene por la cadera, mientras ella dobla sus piernas alrededor de la espalda del hombre para poder aumentar los puntos de apoyo; de esta forma libera al hombre de tener que sujetarla.

Coito Tántrico

El paso ideal a seguir tras las caricias tántricas, es el coito tántrico, cuyo principal objeto es prolongar la excitación sexual entre la pareja. El pene del hombre entra en la vagina de su compañera, aunque sólo unos 2,5 centímetros. El hombre mantiene dentro el pene durante un minuto, después lo retira y lo descansa sobre el prepucio del clítoris antes de volver a penetrar. Él se tumba parcialmente sobre la espalda y ella sobre la parte delantera, de esta forma puede atraer a su compañera hacia él.

Coito de Lado

Estas posturas son las más indicadas para hacer el amor de forma relajada y sin prisas. El ritmo tiende a ser tan pausado y suave que es normal que las parejas se duerman uno en los brazos del otro tras concluir el acto sexual. Estas posturas permiten a la pareja conversar íntimamente, acariciarse, besarse, etc. de esta manera se convierten en posturas muy sensuales y románticas para ambos.

La Rana

La postura de la rana se denomina así porque los dos tienen las piernas separadas y sus pies se tocan, recordando de esta forma la silueta de una rana. La mujer se tumba encima de su compañero, apoyándose en las manos mientras el hombre utiliza sus caderas para atraerla. Es una postura idónea si el hombre prefiere no tomar la iniciativa, ya que puede estirarse y disfrutar mientras el control de todo el proceso sigue en manos de la mujer. Agarrándola por la cintura, el hombre puede modificar el grado de penetración, aumentando el placer para ambos.

Las Tijeras

Existe toda una gama de variantes respecto a esta postura. En esta postura, la mujer se tumba mirando a su compañero, la pierna izquierda del hombre queda por fuera de la pierna izquierda de su compañera. También es posible que ambos mantengan las piernas rectas. Se llama "las tijeras" porque la cabeza y los hombros del hombre descansan a un lado de los de su compañera, y de esta forma, entre los dos forman la silueta de unas tijeras. Él puede, en esta postura apretar sus muslos contra su pareja, mientras ella puede acceder a toda la zona de la espalda de su pareja para acariciarla.

Las Más Profundas

Con este tipo de posturas, el hombre puede variar el ángulo con el que penetra a la mujer. Así, utilizando estas posiciones, se puede lograr una penetración muy profunda. Estas posturas están recomendadas para mujeres con cierta flexibilidad, con una buena forma física y sin problemas de espalda. Pero aún así, no deje pasar la oportunidad de intentarlo. Una parte muy importante, es la del hombre, ya que debe intentar no empujar demasiado fuerte para evitar hacer daño a su compañera. Esta posición, en concreto, no está recomendada para ser practicada durante las últimas etapas del embarazo. El hombre puede apretar las piernas de ella para variar la sensación. Ella se coge a la espalda de su compañero, de esta forma aumentará la penetración.

El Misionero

Postura básica, en la que el hombre se sitúa encima. Esta postura ofrece un gran contacto visual, y un amplio margen para una penetración profunda. También destaca por la facilidad que ofrece para los besos y la estimulación manual, y en todo momento permite variar el grado de penetración. Se cree que el nombre de la postura proviene de los misioneros cristianos, ya que estos insistían para que sus fieles utilizasen únicamente dicha posición durante el coito. Esta postura es muy corriente, y es usada en muchas otras culturas, tales como la Yahgan (América del Sur), la Navajo (EE UU). Para los moralistas de grupos cristianos tradicionales, esta es la única postura "natural" para las relaciones sexuales, ya que, según San Pedro, las mujeres tienen que estar sometidas, y los esposos deben asumir el papel dominante también durante la cópula.

Mujer de Espaldas

En esta postura, el hombre se tumba boca arriba con las rodillas levantadas. La mujer se sentará a horcajadas sobre su compañero inclinándose sobre sus muslos y piernas. De esta forma él tiene las nalgas y la espalda de su compañera al alcance. Ella puede inclinarse hacia adelante apoyándose en las piernas de él y estimular a su compañero mediante caricias en la parte interior de los muslos.

Por Atrás

Estas posturas son recomendables para todos aquellos hombres que tienen dificultades para mantener el pene en el interior de la vagina. La mujer es la que controla el ritmo del coito con sus movimientos. Su compañero tiene las manos libres para poder estimularla, así puede acceder sin ninguna dificultad tanto a los pechos como al clítoris de su pareja. La mujer debe mantenerse sobre los brazos. Esta postura, al igual que todas las posturas de penetración por detrás, es especialmente apropiada para la estimulación del punto G. Mediante estas posturas le resulta más fácil al pene ejercer presión sobre la pared frontal de la vagina, aumentando el grado de estimulación del punto G. De esta forma, él puede variar el grado de penetración respecto a su pareja, ya que tiene una mayor libertad de movimientos, y además al tener las manos libres, puede acceder sin problemas a los genitales de su pareja para estimularlos. Ella puede controlar parte del ritmo durante el coito, con el movimiento de sus caderas y sus brazos.

Mujer Encima

Esta postura, es altamente satisfactoria tanto para el hombre como para la mujer. Es muy acta para la estimulación de la mujer ya que con esta postura el pene de su pareja dispone de un fácil acceso a su clítoris. También le permite a ella desempeñar un papel más activo y determinar mediante sus movimientos el grado de penetración. Por otro lado, al tener el control total, es libre para realizar los movimientos que le produzcan mayor excitación. El papel del hombre se puede limitar a recostarse y disfrutar de las sensaciones. Ella puede sentarse frente a él o de espaldas y utilizar sus manos para proporcionar una estimulación extra a su pareja.

Pronto más...

¡Carpe Diem!

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